“Un chico de Bosnia” en el Centro Cultural Ricardo Palma

Un chico de Bosnia

Luego de su presentación en el III Festival Directores en Acción 2016, vuelve a los escenarios una nueva temporada de Un chico de Bosnia, bajo la dramaturgia del holandés Ad de Bont y la dirección de Felien De Smedt.

“Un chico de Bosnia” es un cuento, pero no de los alegres. Relatado por Djuka y Fazila, refugiados bosnios en Holanda, nos cuentan la historia de Mirad, un chico alegre de 13 años que un día se despierta en un país lleno de odio, y se vuelve adulto.



Una historia penosamente actual y universal que, con una hermosa carga poética y una narrativa elocuente, nos muestra cómo los horrores de la guerra afectan a los inocentes. Si bien está enmarcada en la guerra interna de Bosnia de los años 90, las matanzas, las desapariciones, los campos de prisioneros, los refugiados entre otros son elementos comunes de las guerras de todos los tiempos y lugares. Mirad, el protagonista, representa a todas esas personas que, víctimas inocentes de una guerra, se ven obligadas a huir para garantizar su sobrevivencia.

Sobre la obra, la directora Felien De Smedt nos dice: El año pasado un niño sirio no mayor de 6 años, apareció en los noticieros del mundo mostrando un cartel que decía “Sorry for Brussels” (Perdón por Bruselas) después de un ataque terrorista perpetrado en esa ciudad. Para entonces, el texto de Un chico de Bosnia ya había llegado a mis manos. Esta imagen me impactó siendo yo belga, pues que un niño refugiado de la guerra de Siria tuviera que disculparse por un ataque terrorista, era uno de los tantos colmos para mí. La necesidad de poner en escena este hermoso texto sólo crecía, compartir las palabras de Ad De Bont a través del personaje de Djuka y contar la difícil situación de las miles y miles de personas refugiadas en el mundo entero a través de una historia. Cuando pensamos en refugiados, nuestro primer reflejo es relacionarlos exclusivamente con Europa. Somos testigos de las impactantes imágenes de ellos en las costas italianas y griegas. Sin embargo, he aquí la necesidad de montar esta obra en Perú pues es importante ser conscientes que existen seres humanos que se ven obligados a dejar sus hogares en busca de paz, y además, es importante saber que no es un problema de un solo continente. En América también hay miles de personas refugiadas que están buscando una vida mejor y nuestro país, el Perú, es una de sus alternativas en esta búsqueda de paz. Las historias de Mirad, de Djuka y Fazila, y de Verica, son historias de Bosnia en los años ’90, pero al mismo tiempo son historias más cercanas, como las de colombianos/as, cubanos/as y venezolanos/as a las que no podemos ser indiferentes. Hay que conocer esta realidad, mirarla con ojos empáticos, y tomar consciencia de que la situación de estas personas es muy difícil y compleja, y que nosotros podemos aportar con apertura y comprensión”.

CENTRO CULTURAL RICARDO PALMA. AV. LARCO 770, MIRAFLORES
Del 3 de agosto al 3 de setiembre, de jueves a domingo a las 8:00 pm
Entradas: General S/25.00 y estudiantes S/.15.00. A la venta en la boletería del teatro una hora antes de función